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La
Real Hermandad del Dulce Nombre de Jesús y Santo
Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y Cofradía
de Nazarenos del Stmo. Cristo de la Misericordia
en su Traslado al Sepulcro, María Stma. de la
Amargura, San Juan Evangelista y Santa María
Magdalena.
La Extracto del libro “SAN EUTROPIO. Obispo de
Saintes y Patrón de Paradas”, cap. I y II, del
párroco D. Jesús Remírez Muneta, Sevilla, 1970.
PREDICACIÓN Y MARTIRIO DE SAN EUTROPIO
Saintes fue una ciudad importante del Imperio
Romano en las Galias. Estaba edificada, lo mismo
que Roma, sobre siete colinas, y era llamada «la
pequeña Roma». Una vía romana la enlazaba con
las principales ciudades del Imperio. Los
romanos dejaron allí imperecederos recuerdos: el
Arco Germánico, levantado sobre el puente romano
que cruza el río Charente; el Anfiteatro, capaz
para 20.000 personas; las Termas o baños
calientes, y el Acueducto, que traía el agua de
un lugar apartado 17 kilómetros.
Los evangelizadores cristianos de los primeros
siglos buscaban para la propagación del
evangelio sitios destacados por su cultura,
comercio y vida social. Fueron primero a las
grandes ciudades, no a los pueblos. San Pedro
estuvo primeramente en la gran ciudad de
Antioquía, luego en Roma. San Pablo recorrió las
famosas ciudades de Corinto, Atenas, Filipos,
Colosas y Roma.
Saintes tiene por su primer obispo a San
Eutropio . Hay una larga tradición según la cual
fue enviado a evangelizar las Galias por San
Clemente, Papa, tercer sucesor de San Pedro en
el Supremo Pontificado de la Iglesia. Así lo
dice el Martirologio Romano: «Entre los
santonenses, en la Galia, San Eutropio, Obispo y
Mártir, que consagrado Obispo por San Clemente,
fue enviado a la Galia y allí, habiendo
predicado largo tiempo, sucumbió finalmente
victorioso, golpeada su cabeza, por testimonio
de Cristo» .
En la catedral de San Pedro, de Saintes, en uno
de los muros hay una lista de los obispos
santonenses, encabezada por San Eutropio, a
quien se le pone en el siglo I .
Los breviarios de las diócesis galas dicen
también que San Eutropio fue enviado por San
Clemente, Papa, y que pertenece al siglo I de la
Era cristiana. Hoy, sin embargo, la crítica
coloca su misión y su martirio en el siglo III,
o a principios del siglo IV, y como es obvio,
según ello, no pudo ser enviado por San
Clemente, que es del siglo I. Leemos en ACTA
SANCTORUM: «Eutropio, primer Obispo de Saintes,
no parece fuera enviado por San Clemente, sino
que más bien pertenece a fines del siglo III, o
a principios del IV» .
Houssain Jacques escribe: «Los textos literarios
hablan (de San Eutropio) como de Obispo de
Saintes contemporáneo de Dionisio, enviado de
Clemente en el siglo I. En realidad su obispado
dataría más bien de finales del siglo III» .
San Gregorio de Tours, en el Libro I de
«Historia de los Francos», narra que San
Dionisio Parisiense vino a las Galias imperando
Decio Augusto, esto es, 250 años después de
Cristo, a mediados del siglo III. Se afirma
generalmente por los escritores que San Eutropio
fue contemporáneo de San Dionisio Parisiense.
Luego no pudo ser enviado por San Clemente, que
es del siglo I. La iglesia de Saintes —se cree
con gran fundamento— fue fundada como la de
Burdeos, como la de París, a fines del siglo III,
o a principios del IV.
No hay que confundir San Dionisio Parisiense con
San Dionisio Areopagita, que es algo anterior.
¿Cómo se explica que se diga con tanta
frecuencia que fuera enviado por San Clemente?
Respondo con el autor de la vida de San Eutropio
en ACTA SANCTORUM: La oscura antigüedad indujo a
muchos errores, ya por incuria de los
escritores, ya por maldad de los tiempos, ya
porque se perdieron muchos escritos y al
restituirlos los escritores tomaron muchos
rumores de la boca del pueblo, que modificaba
las tradiciones a su gusto. Por lo cual muchos
escritos no conservan la primitiva exactitud.
Aparte de que a la naturaleza humana le halaga
el que sus orígenes se pierdan en la nebulosa de
tiempos remotos; por ello, los cristianos,
llevados de ese deseo, dieron antigüedad a su fe
creyendo que sería tanto más apreciada cuanto
estuviera más cerca del fundador, Ello puede
explicar que la tradición santonense empujara su
origen cristiano hasta el siglo I, atribuyéndole
un carácter de más autenticidad a través de su
mayor antigüedad.
Hasta el siglo VI nada había escrito sobre San
Eutropio. Fue San Gregorio de Tours el primero
que escribe del Santo. A lo que él le da valor
de rumor: «Se dice (fertur), que Eutropio fue
enviado a las Galias por Clemente, Obispo de
Roma» , lo tomaron como cierto los escritores de
las vidas de Santos como Usuardo, Adón y otros.
Hoy, la crítica histórica afirma que la iglesia
de Saintes fue fundada por San Eutropio en el
siglo III.
De San Eutropio se han escrito muchas leyendas.
De ellas no me voy a hacer eco por ser fruto de
la fantasía popular de otros tiempos. Sin
embargo, hay referencias con muchas
probabilidades de que hayan sucedido. Copio de
ACTA SANCTORUM: Al llegar San Eutropio a Saintes
y ver aquella hermosa ciudad pensó ganarla para
Cristo. «Predicaba la Palabra de Dios por las
calles y plazas constantemente. Cuando aquellos
ciudadanos oyeron hablar de la Santísima
Trinidad y del Bautismo, cosas nunca oídas hasta
entonces, lo azotaron y lo arrojaron fuera de la
ciudad. En un montículo próximo se construyó un
tugurio de madera y allí vivió mucho tiempo.
Durante el día predicaba en la ciudad y la noche
la pasaba en su tugurio en vigilias, oraciones y
lágrimas. Convirtió a pocos. Se volvió a Roma.
Fue reenviado por San Clemente a Saintes y le
animó a predicar y sufrir el martirio.
«Habiendo entrado en la ciudad hablaba sin
miedo, oportuna e importunamente de la
Encarnación de Cristo, de su Pasión,
Resurrección y Ascensión, y de cómo nadie puede
entrar en el Reino de los Cielos si no renaciere
del agua y del Espíritu Santo. Moraba en dicho
tugurio. Ayudado por la gracia de Dios convirtió
y bautizó a muchos gentiles, entre ellos a la
hija del gobernador, Eustela. Cuando lo supo el
padre, la aborreció y la echó de la ciudad.
Ella, viendo que había sido arrojada fuera por
su amor a Cristo, se fue a morar cerca del
tugurio del Santo, hasta que el padre,
compungido de amor por ella, le envió mensajeros
para que volviese. Ella respondió que más quería
vivir fuera de la ciudad por la fe en Cristo,
que dentro contaminada con el culto a los
ídolos. El padre, irritado, reunidos los
verdugos de toda la ciudad, les dio 150
"sólidos" para que mataran al Santo y le
llevaran a la hija. Ellos, el 30 de abril,
reunidas las turbas de los gentiles, fueron al
tugurio. Apedrearon al Santo. Luego lo azotaron
y, desnudo, lo remataron a golpe de hacha.
Eustela y algunos cristianos lo enterraron en su
tugurio por la noche y lo honraron con luces,
vigilias y santos obsequios» .
Eustela también murió mártir, según la
tradición, por no haber querido ofrecer incienso
a los ídolos. Antes de morir dejó dispuesto que
la enterraran junto al sepulcro de su maestro.
Al caer su cuerpo a tierra, herida de muerte,
dice la leyenda que brotó un manantial. Es la
fuente que hay en el Anfiteatro, llamada de
Santa Eustela, que ha sido sitio de
peregrinación para las jóvenes. Existe una
superstición que seguramente viene de la Edad
Media; según ella, basta echar dos alfileres al
agua; si caen en forma de cruz, aquel año,
matrimonio seguro.
En 1884, Mistral escogió a Santa Eustela como
Patrona de los poetas provenzales, y en 1955
fueron a Saintes para venerarla y cantarla en la
lengua de Oc.
La posteridad ha unido al culto de San Eutropio
el nombre de esta Santa. Juntas estuvieron sus
vidas, cercanas sus sepulturas, asociada su
memoria.
La fiesta de Santa Eustela, según el
Martirologio Romano, se celebra el 21 de mayo, y
la de San Eutropio, el 30 de abril. Aunque en
Saintes la fiesta más importante del Santo se
conmemora el 14 de octubre con el título de
«Traslación de las reliquias».
TRASLACIÓN DE LAS RELIQUIAS DE SAN EUTROPIO
El entierro de San Eutropio, dadas las
circunstancias del momento, se llevó a cabo sin
muchos preparativos. Los cristianos de Saintes
no le rindieron culto público a su primer
apóstol por miedo a la persecución. Con el paso
de los años se olvidaron hasta de su martirio,
pero no de su misión apostólica. Algunas
familias se iban transmitiendo por tradición
oral el lugar del enterramiento. Su tumba fue
guardada fielmente e identificada por las
generaciones sucesivas de cristianos santonenses
desde la muerte del Santo hasta la traslación
solemne de sus restos en el año 375.
San Paladio I gobernó la iglesia de Saintes
desde el 370 al 380. Hizo construir una iglesia
y trasladar allí los restos de San Eutropio.
Cuando abrieron el sepulcro para el traslado,
vieron que en el cráneo había una señal de golpe
de hacha. ¿Sería aquélla una pista que llevaría
a conocer su martirio?
El averiguar que había muerto mártir y no sólo
confesor, tenía mucha importancia. La Iglesia
trata de diferente manera a los mártires y a los
confesores. Estos eran enterrados en tumbas
adosadas a las paredes de las iglesias, o
puestos en arcadas abiertas en los muros. Los
mártires, debajo del altar o junto a él.
San Paladio se mostró muy reservado ante la
cicatriz del cráneo. ¿Habría muerto San Eutropio
mártir de la fe, o sería por venganza personal?
En el siglo IV nada había escrito sobre San
Eutropio. Los primeros escritos referentes al
Santo son del siglo VI y se los debemos a San
Gregorio de Tours y a San Venancio Fortunato.
San Gregorio nació en el año 538. Fue obispo de
Tours desde 573 a 594. En su obra «DE GLORIA
MARTYRUM» narra lo siguiente: Eutropio «después
de haber llenado su misión de Obispo y de
predicador del Evangelio a los fieles vio
levantarse contra él el furor de los paganos,
pues el autor de la envidia no quería que
creyesen. Herido mortalmente en la cabeza,
sufrió un glorioso martirio. Mas porque en aquel
tiempo, por causa de la persecución, no fue
sepultado en digno lugar, los cristianos no le
dieron el culto público que le era debido. Se
olvidaron hasta de que murió mártir, lo cual se
conoció de la siguiente manera:
«Después de muchos años fue erigida una basílica
en su honor, y terminada la obra, Paladio, que
regía la Cátedra episcopal de Saintes,
convocados los sacerdotes, hizo trasladar los
sagrados restos al lugar preparado. Cuando esto
se llevaba a efecto, dos de los sacerdotes,
abierto el sepulcro, miran el cuerpo del Santo y
ven la cicatriz de la cabeza que había sido
hecha con un hacha. Para que esta constatación
no perdiera su valor, un milagro vino a fijar la
lección que comportaba. La noche siguiente al
traslado, mientras los sacerdotes gustaban un
dulce sueño, Eutropio se les apareció y dijo:
"La cicatriz que habéis visto en mi cabeza,
sabed que es la señal cierta de mi martirio".
«A partir de este momento, la revelación del
martirio fue llevada al conocimiento de los
pueblos, llenando así una laguna histórica sobre
el martirio de San Eutropio» .
La crítica histórica admite la autenticidad e
integridad de este documento, que coloca hacia
el año 590.
Esta traslación de las reliquias tuvo lugar el
14 de octubre del año 375.
La iglesia que levantó San Paladio, con el
correr de los años, amenazaba hundirse y fue
reparada por San Leoncio II, arzobispo de
Burdeos, a cuya provincia eclesiástica
pertenecía el Obispado de Saintes. Así lo
atestigua San Venancio Fortunato, obispo de
Poitiers. Este Santo había nacido cerca de
Trento, el año 530. Hacia 595 fue nombrado
obispo de Poitiers. Murió el 14 de diciembre del
600. Su principal obra como escritor es CARMINA
MISCELLANEA, que contiene 11 libros, con himnos,
elegías, poemas, epigramas y epitafios. De él
son el Pange lingua, el Vexilla Regis, el Ave
Maris Stella y otros himnos introducidos en la
Liturgia. Escribiendo al arzobispo de Burdeos,
le decía: «La Basílica suburbana que lleva su
nombre (el de Eutropio, Eutropitis aula) se
arruinaba amenazada por su propia antigüedad. No
era el peso del techo sino las aguas la causa
del malestar. Una noche, Eutropio se apareció a
un sacerdote durante el sueño y os designó, oh
Metropolitano Leoncio, como el futuro
restaurador de su templo. Esta visión fue menos
una recompensa del sacerdote que vuestra...
Ahora este templo antiguo, restaurado por Vos,
tomará una vida nueva. Eutropio fue el primer
Obispo de la Ciudad de Saintes... En adelante el
Santo habitará su iglesia sin que el reposo de
sus cenizas sea turbado» .
Esta reparación se hizo después del año 561.
Maillé sostiene que la iglesia de Eutropio, de
la que habla San Fortunato, era probablemente un
edificio construido por Eutropio y no su iglesia
funeraria .
Hecha dicha restauración, el culto a San
Eutropio recibió un impulso decisivo. Se
extendió por toda Saintonge, por la Guyenne y
otras regiones. Más tarde fue edificado un
monasterio junto a la iglesia para la guarda de
la tumba y servicio del culto. «Gallia
christiana» atribuye la fundación a San Paladio
II, obispo de Saintes desde el año 576 al 596.
Es el sucesor de Leoncio II.
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