 |
|
La
Real Hermandad del Dulce Nombre de Jesús y Santo
Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y Cofradía
de Nazarenos del Stmo. Cristo de la Misericordia
en su Traslado al Sepulcro, María Stma. de la
Amargura, San Juan Evangelista y Santa María
Magdalena.
De acuerdo con las Sagradas Reglas esta Real
Hermandad, a tenor de lo dispuesto en el Código
de Derecho Canónico y las normas Diocesana para
la Archidiócesis de Sevilla, es una Asociación
Pública de la Iglesia Católica, radicada en la
Villa de Paradas de Sevilla, teniendo su
residencia canónica en la Parroquia de San
Eutropio de dicha localidad.
Entre su fines destaca el El culto
público, La confraternidad de sus miembros y y
el ejercicio de la caridad y con objeto de
alcanzar tales fines, la Hermandad asiste a sus
miembros para el fomentar el espíritu de
conversión personal y una vida cristiana más
profunda, avanzando en una formación cristiana
que responda a las necesidades actuales y a la
necesaria integridad de Fe y costumbres, todo
ello en comunión con nuestro Pastor diocesano.
Por ello asumimos con espíritu emprendedor los
compromisos apostólicos, sociales y cristianos
que en el campo familiar, profesional y social
debe desarrollar un católico consciente, dentro
de la Universalidad de la Iglesia Católica.
Nuestra Cofradía está formada por un grupo de
cristianos que, dentro de la comunidad
parroquial de San Eutropios que diariamente se
unen, para fomentar especialmente su culto y
para vivir y dar testimonio de la fe y
fraternidad cristiana.
Nuestra Hermandad desarrolla durante todo el año
diversas actividades y cultos que culminan el
Viernes Santo con la procesión por las calles de
Paradas de nuestros Amantísimos Titulares
envueltos en el júbilo y devoción de un pueblo
que ha sabido acoger una Hermandad joven pero a
la vez llena de tradiciones y Amor cristiano.
Siguiendo el Evangelio de Juan, nuestro Paso
procesional recrea el pasaje bíblico donde Jesús
es traslado al Sepulcro.
«Después de esto, José de Arimatea, que era
discípulo de Jesús, pero en secreto por miedo a
los judíos, pidió a Pilatos la autorización para
retirar el cuerpo de Jesús y Pilatos se la
concedió fue y retiró el cuerpo de Jesús. Fue
también Nicodemo, aquel que había ido de noche a
ver a Jesús, llevando como cien libras de mirra
perfumada y aloe, envolvieron el cuerpo de Jesús
en lienzos perfumados con aquella mezcla de
aromas, según la costumbre de enterrar de los
judíos.Cerca del lugar donde crucificaron a
Jesús había un huerto, propiedad de José de
Arimatea, y en el huerto un sepulcro donde nadie
había sido enterrado. Dado que era la
preparación de la Pascua de los judíos y el
sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús (Jn.
19, 38-42).»
|